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15 de enero de 2015

CERTIFICADO DE BUEN CIUDADANO CANINO



El American Kennel Club (AKC), la organización más importante de los Estados Unidos en cuanto a cuestiones caninas, muy relevante a nivel internacional, como la Federación Cinológica Internacional (FCI), realiza un examen para obtener el certificado de “Buen Ciudadano Canino”.

A ella se presentan tanto perros de particulares como perros de refugios de animales, que consiguen con ello más facilidades para ser adoptados, puesto que lo que se evalúa es la capacidad del animal para comportarse adecuadamente en sociedad, sin miedos ni agresividad. Una garantía para los adoptantes, que se llevan a casa un perro ya educado y sin problemas graves de convivencia.

IMAGEN DEL II SEMINARIO CANINO DE AVISPA
 
Éste es el examen, tal como lo describe el AKC

El Programa Buen Ciudadano Canino (CGC) del AKC, iniciado en 1989, está diseñado para recompensar a los perros que tienen buenos modales en casa y en la comunidad. Es un programa de dos partes que comprende la tenencia responsable de mascotas por parte de los propietarios y los buenos modales básicos en los perros. 

Antes de realizar el examen de Buen Ciudadano Canino, los propietarios firman el Compromiso de Tenencia Responsable. Creemos que la tenencia responsable es una parte clave del concepto CGC y al firmar este compromiso, los propietarios acuerdan hacerse cargo de las necesidades de salud, seguridad, ejercicio, formación y calidad de vida de su perro. También se comprometen a asumir otras responsabilidades, como la limpieza de los desechos de sus perros en lugares públicos y no dejar que los perros infrinjan los derechos de otros.

El examen de Buen Ciudadano Canino incluye 10 pruebas, en su descripción se denomina “guía” a la persona que presenta al perro, sea o no su propietario, y “examinador” al tercero que evalúa los resultados:

Prueba 1: Aceptar a un desconocido amistoso
En esta prueba, el perro demostrará que permite que un desconocido amistoso se acerque y hable con su guía en una situación normal, cotidiana. El evaluador se acerca y saluda al guía de manera amistosa, ignorando al perro. Evaluador y guía se dan la mano e intercambian frases corteses. El perro no debe mostrar ningún signo de resentimiento o timidez.

Prueba 2: Recibir caricias
Esta prueba demuestra que el perro permite a un extraño amistoso tocarlo mientras está fuera con su guía. Con el perro sentado en el lado del guía, para comenzar el ejercicio, el evaluador acaricia al perro en la cabeza y el cuerpo. El guía puede hablar con su perro durante todo el ejercicio. El perro puede sentarse o quedarse de pie, y no debe mostrar timidez o resentimiento.

Prueba 3: Apariencia y cuidado personal
Esta prueba práctica demuestra que el perro permite el aseo y examen físico por parte de un veterinario, peluquero o un amigo del dueño. También demuestra el cuidado, preocupación y sentido de responsabilidad del propietario. El evaluador inspecciona al perro para determinar si está limpio y arreglado. El perro debe parecer estar en condiciones saludables (es decir, el peso adecuado, limpio, sano y alerta). El guía llevará el peine o cepillo comúnmente utilizado con el perro. El evaluador peina o cepilla suavemente al perro, y de una manera natural, examina ligeramente las orejas y toma cada pata delantera. No es necesario para que el perro tenga una posición específica durante el examen, y el guía puede hablar con el perro, alabarlo y animarlo durante la prueba.

Prueba 4: Caminar con correa
Esta prueba demuestra que el guía controla al perro. El perro puede ir a cualquier lado del guía. La posición del perro no debe dejar ninguna duda de que está atento al guía y responde a sus movimientos y cambios de dirección. El perro no necesita ir perfectamente alineado con el guía y ni sentarse cuando se detiene. El evaluador puede designar previamente una ruta o ir dirigiendo al equipo guía-perro mediante instrucciones o comandos. En cualquier caso, debe haber un giro a la derecha, uno a la izquierda, y un cambio de sentido con al menos una parada en medio y otra al final. El guía puede hablar con el perro, alabarle o darle órdenes en un tono de voz normal. Si lo desea, el guía puede indicar al perro que se siente en las paradas.

Prueba 5: Caminar entre la multitud
Esta prueba demuestra que el perro puede moverse con cortesía entre el tráfico peatonal y está bajo control en los lugares públicos. El perro y el guía pasean y pasan cerca de varias personas (al menos tres). El perro puede mostrar cierto interés en los extraños, pero debe continuar caminando con el guía, sin evidencia de sobre-exuberancia, timidez o resentimiento. El guía puede hablar con el perro y alentar o elogiar al perro durante toda la prueba. El perro no debe saltar sobre la gente ni tirar de la correa.

Prueba 6: Órdenes de sentarse, tumbarse y quedarse quieto en un sitio
Esta prueba demuestra que el perro tiene la formación necesaria para obedecer a las órdenes de su guía de sentarse, tumbarse, y permanecer en el lugar que le señale (en la posición que el guía prefiera, sentado o tumbado). El perro se sienta y se tumba a la orden, y entonces el guía elige la posición en que le indicará permanecer quieto. En esta prueba el perro llevará una cuerda de 6 metros de largo en lugar de la correa. El guía puede utilizar más de una orden para que el perro se siente y se tumbe, empleando en ello un tiempo razonable. El evaluador determinará si el perro obedece las órdenes. El guía no puede forzar al perro a adoptar la posición deseada, pero sí tocarle suavemente para orientarle. Cuando el evaluador lo indique, el guía ordena al perro estarse quieto, se aleja lo que le permita la correa, se vuelve, y se acerca al perro a paso normal. El perro debe permanecer en el lugar que se le indicó (puede cambiar de posición), hasta que el evaluador indique al guía que han terminado. La orden para dejar de estar quieto puede darse al perro estando el guía de frente o al lado de éste.

Prueba 7: Venir cuando se le llama
Esta prueba demuestra que el perro acude cuando el guía le llama. El guía se aparta 10 metros del perro, le mira y le llama. El guía puede utilizar estímulos para conseguir que el perro vaya hacia él. Una vez realizado, el guía puede decirle al perro que espere o se siente, o simplemente dejar que se quede de pie sin darle instrucciones.

Prueba 8: Reacción a otro perro
Esta prueba demuestra que el perro puede comportarse educadamente con otros perros. Dos guías y sus perros se acercan entre sí desde una distancia de unos 6 metros, paran, se dan la mano e intercambian frases de saludo, y continúan juntos durante unos 3 metros. Los perros no deberán mostrar más que un interés casual hacia el otro, ni ir hacia el otro guía o su perro.

Prueba 9: Reacción a la distracción
En esta prueba el perro demuestra su seguridad en todo momento cuando se enfrenta a situaciones de distracción comunes. El evaluador seleccionará y presentará dos distracciones, como dejar caer una silla, pasar junto al perro con un carrito o corriendo, o dejar caer una muleta o bastón. El perro puede expresar curiosidad o interés natural y / o sorprenderse un poco, pero no debe entrar en pánico, tratar de huir, mostrar agresividad, o ladrar. El guía puede hablar con el perro y alentarle o alabarle a lo largo del ejercicio.

Prueba 10: Separación supervisada
Esta prueba demuestra que un perro puede quedarse con una persona de confianza, si es necesario, y mantendrá la educación y buenas maneras. El evaluador dice algo como “¿Quieres que te lo cuide un momento?” y toma la correa del perro. El guía se sitúa fuera de la vista durante 3 minutos. El perro puede cambiar de posición, pero no debe ladrar continuamente, gimotear, o pasear nervioso, o mostrar algo más fuerte que una suave agitación o nerviosismo. Los evaluadores pueden hablar con el perro, pero sin exceso de charla, caricias o intentos de control (por ejemplo, "vamos, vamos, está bien").

Equipamiento
Todas las pruebas se hacen con correa. En cuanto a collares, los perros llevarán collares de hebilla o de ajuste que les queden bien, hechos de piel, tela o cadena. Collares de adiestramiento especiales como los de pinchos, halters de cabeza y collares eléctricos no están permitidos.
Desde el 4 de noviembre de 2010 pueden usarse arneses corporales. El evaluador comprobará que el arnés no sea de un tipo que restrinja los movimientos del perro, o le impida tirar o saltar si lo intenta.
Reconocemos que los collares especiales de adiestramiento, como los collares de cabeza y los arneses anti salto pueden ser herramientas muy útiles para principiantes, sin embargo, creemos que los perros están listos para realizar la prueba de Buen Ciudadano Canino en el momento en que ya han pasado a equipamiento que permita al evaluador comprobar que el perro ha sido adiestrado.
El evaluador suministra la correa de 6 metros. El propietario o guía traerá el peine o cepillo del perro para la prueba.

Estímulo
Los propietarios / guías pueden usar el elogio y aliento durante toda la prueba. El propietario puede acariciar al perro entre ejercicios. No se permiten alimentos ni golosinas durante las pruebas, ni el uso de juguetes, emisores de sonido, etc., para conseguir que el perro haga algo. Reconocemos que los alimentos y juguetes pueden proporcionar un refuerzo valioso o estímulo durante el proceso de formación, pero estos elementos no deben ser usados durante la prueba.

Fallos – Descalificación   
Cualquier perro que falle una prueba será eliminado. La única excepción a esta regla es que se permite la eliminación en la prueba número 10, cuando ésta se realice al aire libre.
Cualquier perro que gruña, amague mordiscos, muerda, ataque o intente atacar a una persona o a otro perro no es un buen ciudadano y será descalificado.