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21 de septiembre de 2015

A PROPÓSITO DE AYLAN

Hace una semana que la foto de un pequeño ahogado en la playa dio la vuelta al mundo revolviendo las entrañas de occidente. Ese pobre niño y su impactante imagen varado en la orilla, han servido para remover conciencias de la población de a pie y para destapar las cloacas que algunos, comunicadores y políticos incluidos, tienen por boca. Nos rasgamos las vestiduras pensando en lo inmoral de la foto, sin darnos cuenta que la imagen ha trascendido de su cuerpo para convertirse en el símbolo de la injusticia y el éxodo.

Como todos, he leído en los últimos días muchas noticias y artículos acerca de Aylan, pero uno de los que más me ha impactado ha sido el editorial de esta semana de El Jueves. No había reparado hasta ese momento en que probablemente las toneladas de empatía de los europeos, vienen determinadas porque pese a que estamos acostumbrados a despertar con imágenes de muertos de todas las edades en el estrecho, ese niño podía haber sido “uno de los nuestros”. Un niño pequeño, blanco, bien vestido a la manera occidental de la clase media, podía haber sido un hijo nuestro, un sobrino, un hermano, un nieto… Y entonces, solamente entonces, hemos visto en él,  reflejada nuestra propia historia y nos hemos dado cuenta de que cualquiera de los que consideramos nuestros, podría llegar a estar en su lugar.


Dios te guarde Aylan, Descansa en paz, pequeño.

Y alguno se preguntará a qué viene hablar de este inocente en un blog dedicado a la concienciación animal, pero es sencillo yo os lo explico: En primer lugar porque como a todo hijo de vecino con un ápice de conciencia, se me han revuelto las tripas de impotencia ante tanta injusticia e hipocresía. Y segundo, porque por desgracia, la inaceptable muerte de Aylan, ha abierto las puertas de las mazmorras dejando campar a sus anchas a todos esos impresentables del “y vosotros preocupándoos por los perros…”

Ay queridos, cuánto tiempo sin oíros “esbabayar”. Creo que desde aquel aciago día en que ejecutaron a Excalibur no había vuelto a saber de vosotros, ¿Qué tal os va todo? Ya veo que bien. Que como siempre no habéis cambiado de parecer ni habéis dejado de dictar sentencias. Qué suerte la vuestra ser inconmovibles a la par que omnipotentes y omnipresentes con la absoluta posesión de la verdad…
No debería ni molestarme en escribir esta entrada y mancillar el nombre de ese bendito niño sirio haciendo referencia a la idiocia y estulticia que nos rodea, pero me estoy haciendo vieja y la paciencia empieza a brillar por su ausencia.

A todos esos que os habéis dedicado machaconamente a repetir, agarrándoos a un clavo que arde, lo absurda de nuestra causa os diré: No conozco a ningún voluntario, que aún dejándose la piel en cada esquina de una perrera, no se haya sentido indignado y frustrado por la muerte de Aylan. Ni uno solo, ha sido tan necio como para pensar con esa frivolidad de la que hacéis gala, que una causa, sea cual sea, tiene que desaparecer por la urgencia de otra. Conozco mucha gente, que destina su tiempo y sus recursos a paliar una situación que considera inaceptable. Y no se paran a pensar si se trata de ancianos, perros o personas sin recursos. No tratamos de equiparar a un animal con una persona, simplemente nos ocupamos de los desamparados, de los que no tienen voz, de los que nadie se ocupa. Nos colamos por ese resquicio que la sociedad ignora, dando visibilidad a los invisibles. Y nos indignamos cada mañana con una realidad inmerecida siendo capaces, he ahí la diferencia, de empatizar con cualquier situación que provoque un abuso o un atropello.


Nosotros, somos capaces de solidarizarnos con otros objetivos igual de inmorales o más, que los nuestros y os diré más, somos los que mejor que nadie entendemos de prioridades. Llevamos años, comprendiendo que los ayuntamientos cada vez disponen de menos recursos para los animales porque tienen ciudadanos que dependen de ellos, y asumimos que hay que empujar un poco más el hombro, y ya está. No pedimos que se limiten las ayudas de la ley de dependencia o de los comedores escolares en favor nuestro, opinamos que todas las causas son igual de justas y necesarias. ¿Lo comprendéis vosotros?

Vosotros, los que os pasáis la vida sin mover un dedo, con orejeras de burro para no ver lo que sucede a vuestro lado. Vosotros, los mismos que ante la crisis pensabais, “se lo habrán buscado”, hasta que os tocó de cerca. Vosotros los que solo entendéis la solidaridad cuando es para lo vuestro, ¿vais a venir a darnos lecciones de adhesión y compañerismo?

Perdonad que me ría. Os encantaría que avergonzados abandonásemos una empresa para la que no os sentís capaces. Porque no se trata de que vosotros no colaboréis, sino de que el hecho de que alguien que participe en cualquier proyecto altruista, os cubre de vergüenza y hace más ostensible vuestro egoísmo. Por eso las excusas fáciles, los “con la de niños que hay muriéndose”, o “las ONGs están corruptas”, los “seguro que sacan algo de provecho” y los “seguro que hay dinero de por medio”…
Da lo mismo cuál sea el objetivo o la organización, para todo encontráis coartada, cuando es Médicos Mundi el que os pide una colaboración, en seguida salen a colación las corruptelas de los países en los que trabajan… Cuando es Amnistía Internacional, siempre encontráis un pretexto en contra de alguna de las causas que defiende. De Cáritas, que está bajo el ala de la Inglesia… De Cruz Roja, he oído de todo… Con nosotros lo tenéis más fácil, es solo un puñetero perro… Sí, es solo un perro, solo uno o un ciento de ellos, un indefenso, un inocente.

Nosotros nos estremecemos. Sentimos miedo, pena, rabia. Nos frustramos y nos movemos. Nosotros hacemos algo, creemos todavía qué hacer el mundo un poquito más habitable aún es posible. Y levantamos una montaña grano a grano, sin molestarnos en legitimar nuestra causa. Nosotros, los que nos indignamos, apoyamos el hombro contra esta pared que se nos derrumba encima, pero aún tenemos manos para tenderlas más allá de nuestros ombligos. No nos importa desviarnos un poco del objetivo y centrarnos en colaborar en el del vecino.

¿Y vosotros queridos?, ¿por qué habéis movido un solo dedo en el último milenio? Pues eso.



De todas las imágenes que han reflejado la tragedia de Aylan, me quedo con la de Paco Catalán, por lo poético de la imagen a pesar de la dureza. Recordad que podéis seguirlo en su twitter: https://twitter.com/pacoayora


Querido Aylan, DEP Pequeño. Esperamos que tu muerte no haya sido en vano.