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8 de febrero de 2016

DE CRUELDAD Y OTROS MODOS DE HIJOPUTISMO VARIOS: EL SUEÑO DE MUFIE NECESITA AYUDA

Como decían con muy bien criterio en La hora Chanante, hijo de puta hay que decirlo más. Ellos lo comentaban en tono de humor, pero me viene muy bien para resumir la atrocidad perpetrada la pasada semana en el refugio sevillano El sueño de Mufie. 

Quienes me conocen ya saben que como buena asturiana, soy una persona muy malhablada, aunque en mis escritos procure contenerme. Sin embargo, hay situaciones, como la que me trae hoy aquí, que no entienden de florituras del lenguaje ni de eufemismos. Si quiero ponerle nombre a lo ocurrido en Sevilla, tengo que definirlo por lo que es: hijoputismo en estado puro. 

Por si hubiera alguien que todavía a estas alturas de la película no sepa de qué estoy hablando, contextualizo:

La noche del 27 al 28 de enero de 2016, unos hijos de la gran puta (utilizo el plural porque parece haber indicios de que fueron varios los asaltantes) entraban en las instalaciones del refugio para torturar y asesinar a golpe de piedra a tres perros (uno de ellos, una hembra a punto de parir, ¡olé!), envenenaban a otros 17 y como esto les parecía poco, decidieron de propina llevarse los alimentos y el material de la protectora.

Si después de esta aclaración alguien se cuestiona la utilización del insulto ya desde el encabezamiento, sinceramente yo me retiro. Efectivamente podría recurrir al término crueldad, pero francamente creo que en este caso se queda corto. No me voy a extender en lo que me lleva a esgrimir el insulto como bandera, porque entiendo que su sonoridad no requiere de más explicaciones. 
Lo que ocurrió en El sueño de Mufie, no es un accidente, ni una gamberrada, no es una gansada sin premeditación que se les haya ido de las manos, lo del pasado miércoles es una de las peores muestras de maldad de las que hayamos sido testigos en los últimos años. 

Sinceramente, no soy capaz de ponerme en la piel de los asesinos que llevaron a cabo semejante e indiscriminada matanza. Tampoco lo he intentado mucho, para que nos vamos a engañar. Me importa un pimiento la causa que haya llevado a esos individuos a destilar tal cantidad de odio, en lo que yo me quiero centrar es en lo que estos monstruos han realizado: una matanza, así sin más. Casi lo peor del caso es que no tuvieron otra finalidad que la de disfrutar con el sufrimiento ajeno, y señores, a ver si nos vamos concienciando, esos tipejos, los asesinos, los perpetradores, son peligrosos. Pero ojo, no nos equivoquemos, no solo son peligrosos para los perros abandonados (motivo por el cual mucha gente cree que no es necesario preocuparse), esos personajuchos, son peligrosos para la sociedad en general. 

Alguien que es capaz de llevar a cabo con esa premeditación, alevosía y nocturnidad semejante barbarie contra un animal indefenso podría arremeter en cualquier momento contra otro inocente a su alcance. 

No me voy a cansar de repetirlo, no me lo estoy inventando, hay pruebas científicas que relacionan el maltrato animal con otros tipos de violencia. La crueldad hacia los animales es un signo clínico de conducta o desorden antisocial. También es un predictivo de la violencia doméstica y la de género. Psicopatía y tortura animal van unidas de la mano, ¿de verdad son necesarios más datos? Más allá del respeto a la vida y dignidad de otro ser vivo, es preciso endurecer las penas porque no hacerlo supone poner en riesgo más inocentes no necesariamente de la especie canina.

Hemos hablado largamente de este tema en otros artículos así que no quiero alargarme demasiado sobre ello. Más información sobre violencia aquí: 


Sí me gustaría sin embargo que hiciésemos un poco de ruido. No dejemos que esto se quede solo en “actualidad” A quien le pueda interesar LegalCat Advocats han iniciado una petición en Change.org para pedir la pena máxima a estos desgraciados. Firmémosla, movámonos, no permitamos que el crimen quede impune una vez más:


Además, aunque no solemos pedir la difusión de otros animales, creemos que esta vez es preciso hacer una excepción. Ayudemos a difundir a los animales que aún quedan en este refugio. Entendemos que están en un severo riesgo. No es el primer ataque que sufren, hace poco otra perra fue secuestrada de sus instalaciones, apaleada y atropellada. Tuvo que ser sacrificada debido a la gravedad de sus heridas. 

Monstruos salidos de las peores pesadillas rondan en las sombras, al acecho. No reincidirán ahora que está fresco en la retina de todos, pero si no los atrapan volverán a supurar dolor y maldad. 

No dejemos que más inocentes caigan entre sus garras. Difundámoslos. 


Hoy más que nunca, adoptar significa salvar una vida.