20 de junio de 2014

MANEJO Y MANIPULACIÓN DE CACHORROS. SEGUNDA ETAPA


Tras varios días desarrollando la rutina de la primera etapa, hay que seguir avanzando, con cuestiones como el aseo y cepillado.

Empezamos distribuyendo, en un sitio donde pueda acceder el cachorro, todo lo que vamos a utilizar para su aseo y cepillado: el cepillo, las cardas, el peine, cepillo y pasta de dientes, tijeras para cortar uñas, una toalla, etc., distribuirlo a nuestro alcance y al suyo. Dejar que el perro se acerque a oler estos utensilios, y reforzar dicho comportamiento con un «Bien» (dicho en tono suave) y un premio, una caricia... Lo que al cachorro le resulte más gratificante, y esto todos deberíamos de observar a nuestros perros para conocer cuanto antes qué es lo que más les gusta.



Empezando con la sesión de aseo, los premios serán al principio muy frecuentes, es decir, una pasada con el cepillo, un premio, luego se irán espaciando, hasta que consigamos que el propio cepillado y aseo sea para el perro un premio en sí mismo, ya que está “jugando” contigo.

Hay situaciones que le resultan más molestas, por ejemplo el cepillado de dientes, se empieza siempre enseñando el cepillo, dándole a oler la pasta, si le gusta, dejar que lama un poquito de la misma, y así la propia pasta de dientes será su premio por dejarse cepillar.



Se acerca el cepillo a los dientes, y si permanece tranquilo, se premia. Tras varias sesiones solo acercando el cepillo, se continúa frotando suavemente y por muy poco tiempo, apenas cinco segundos, siempre con pasta que le guste, para que relacione el cepillado con un premio en sí mismo.

A medida que va admitiendo el cepillado, podremos hacerlo de una manera más completa, para así conseguir conservar su dentadura en perfecto estado por más tiempo.

Otra manipulación que no suele agradar es el corte de uñas, se comienza habituando al perro al utensilio, acercando el mismo a la uña, pero sin tocarla, y… premio. Varias veces.

En la siguiente sesión, se comienza como en la anterior, pero la segunda vez, ya el cortaúñas, toca la uña, y…. premio.



Se realiza esta manipulación varias veces, hasta que el perro acepte sin problemas el cortaúñas, sin embargo, si no sabemos cortar las uñas a los perros, es mejor que nos abstengamos de hacerlo, dejándolo para un profesional, estos ejercicios facilitarán enormemente el trabajo del mismo y sobre todo supondrán que nuestro perro no se estresará ante la situación de cortar las uñas, aunque la desarrolle un desconocido, ya que conoce el utensilio y la situación.

Utiliza este mismo método para cualquier manipulación que estimes vas a necesitar desarrollar con tu perro en el futuro.



Para finalizar una cuestión de gran importancia: si tu perro se pone nervioso en algún momento, no lo fuerces, tiene que ser algo placentero, pero tampoco dejes que se salga siempre con la suya, en vez de avanzar en los ejercicios, retrocede a algo que le resulte menos agobiante, pero no dejes de hacerlo, ya que si el perro aprende que poniéndose nervioso, tu dejas de tocarle las encías o las patas, sabrá cómo hacer para evitar según qué situaciones, y eso supondrá en un futuro un perro poco manejable, cuestión que puede darte problemas para mantener su salud y su relación contigo en unos parámetros en los que ambos podáis estar conviviendo a gusto.




 Lola Moreno

Educadora canina y Entrenadora de perros de trabajo y utilidad acreditada por el Principado de Asturias. Presidenta de la Fundación Amigos del Perro del Principado de Asturias.