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10 de septiembre de 2014

PROBLEMAS CON EL MICROCHIP

Todo lo que siempre quisiste saber sobre chips: identificación de animales domésticos.

Esta información se orienta a la comunidad autónoma del Principado de Asturias, si bien buena parte es aplicable a nivel general.

Preguntas sobre microchips 1
Preguntas sobre microchips 2

Desplazamiento o expulsión

El microchip puede desplazarse tras la implantación, e incluso ser expulsado en las primeras horas. Por eso es prudente comprobar su funcionamiento al cabo de unos días.
Generalmente se sitúa en el lateral izquierdo del cuello o entre los omóplatos, pero el desplazamiento bajo la piel puede llevarlo, incluso, a una de las patas traseras (un caso bastante raro, pero que ya hemos visto).

Por eso, cuando se pasa el lector a un perro para averiguar si tiene chip,  se hace en pasadas lentas de morro a cola, por ambos lados, para cubrir cualquier movimiento de desplazamiento posible.

Fibrosis

En muy pocas ocasiones la implantación del microchip ocasiona una reacción de los tejidos ante el cuerpo extraño, una fibrosis (engrosamiento del tejido, similar al “callo” que pueden producir las inyecciones en humanos). En estos casos es conveniente consultar al veterinario: la degeneración en tumor cancerígeno es una posibilidad mínima, pero existe.

Chip sin datos

En raras ocasiones nos encontramos con que un perro tiene microchip, el microchip tiene un número, pero ese número no se corresponde con ningún registro en la base de datos de la REIAC.

A veces el problema no es real, se trata de un error en la consulta (por desconocimiento, no se consulta la base de datos nacional sino solo la autonómica, por ejemplo).

Pero en otros casos, efectivamente el chip no está registrado, bien sea porque por error no se ha anotado en el registro autonómico correspondiente, porque procede de otro país, o porque el chip implantado no es de los homologados para la identificación de animales de compañía.

El caso del error en la anotación se explica por sí mismo, pero los otros dos sí requieren cierta aclaración:

El chip procede de otro país: se compran en España muchos cachorros procedentes de criaderos ilegales de países del Este, que entran en el país sin la documentación correspondiente (o con documentos falsos), simplemente con un microchip que no está registrado en ninguna parte, cosa que descubrirá muy pronto el comprador, que se encontrará con la necesidad de volver a poner chip y vacunas y pagar por ello de nuevo, y eso si tiene suerte, porque con frecuencia los perros llegan en tan malas condiciones que no sobreviven, o lo hacen a costa de muchos cuidados y gastos veterinarios.

El chip no está homologado: En algunas comunidades los chips se pueden adquirir libremente y después darlos de alta en el registro correspondiente. Si esto no se hace, nos encontramos con un chip sin datos, que no figura en ningún registro. Pero además, no sólo existen en el mercado microchips de identificación para animales domésticos, también se usan en ganadería, para el control de vacas, caballos, ovejas, etc. Estos microchips, aunque similares, no están homologados para su uso en perros y gatos y sus números de registro no pueden inscribirse en los registros autonómicos ni la REIAC, incluso si usan las mismas frecuencias de comunicación y puede reconocerlos un lector de modelo homologado.

Existen criadores ilegales que venden animales con “microchip y papeles”, que luego resultan no estar inscritos ni tener documentación válida.

Hay que aclarar que en Asturias las partidas de microchips homologados para su uso en animales domésticos las distribuye el Colegio de Veterinarios asignando la numeración (y los chips) por bloques a cada colegiado, de forma que es posible saber qué veterinario ha implantado un microchip, caso de que por error no se hubieran registrado los datos del titular.