14 de marzo de 2016

EL GATO EN LA EDAD MEDIA: LA EDAD OSCURA DE LOS FELINOS

La semana pasada resumíamos la figura del gato en el Antiguo Egipto y como estos animales eran venerados y respetados. Sin embargo para no caer en el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor, hoy traemos a colación, la persecución que lo felinos sufrieron durante la Edad Media.

La Edad Media es considerada una época oscura, aunque sería injusto simplificar diez siglos de nuestra historia en ese oscurantismo, bien es cierto que la idea que ha llegado a nosotros de ese largo período suele estar vinculado a la ignorancia y el atraso.

La fuerte presencia de una religión opresora y el analfabetismo generalizado, convirtieron a la vieja Europa en un continente enfervorizado y paranoico, obsesionado con la brujería y el satanismo.

Se considera el siglo X, como el inicio de la persecución de los por su vinculación con el diablo. En esta época, la Iglesia Católica llevaría su cruzada contra el satanismo a extremos insospechados. Los gatos comenzaron a ser vinculados con el diablo, y su sola tenencia podía ser sospecha de brujería. Si el gato además era negro, la condena era segura. Esta asociación ha llegado incluso hasta nuestros días, donde la iconografía de las brujas siempre está relacionada con escobas y gatos negros.



Los motivos que dieron comienzo a esta absurda asociación entre el gato y el maligno fueron variopintos:

1. Actividad nocturna. Se los consideraba los vigías que avisaban a los demonios de la presencia humana en los aquelarres celebrados en bosques.
2. Pupila vertical y mirada que refleja la luz. Se consideraba fruto del demonio.
3. Agilidad y capacidad de caer de pie. La única forma en que se entendía que fuesen capaces de sobrevivir a caídas de determinadas alturas era la intervención del diablo en su favor.
4. Individualismo y falta de dependencia para con el amo.
5. Celo. El celo de los gatos con sus característicos e intensos maullidos se creían fruto de las posesiones demoníacas.
6. Identificación con dioses paganos, como Bastet en Egipto o Freyja en la mitología escandinava. El paganismo fue fuertemente perseguido en época medieval, y con él todos sus símbolos.
7. La presencia de gatos en los cementerios llevaba a la población a deducir que se habían apoderado del espíritu de los muertos.
8. Se creía igualmente que los felinos eran capaces de provocar fenómenos atmosféricos como las tormentas al correr alocadamente.
9. Se afirmaba que las brujas podían convertirse en gato y viceversa, por lo que consideraban una necesidad eliminar a los felinos para evitar la propagación de la brujería.

Una de las pruebas irrefutables de este transformismo entre brujas y animales consistía en que las lesiones asestadas a los gatos, aparecían posteriormente en el cuerpo de las brujas.

Tal era el convencimiento de la Iglesia Católica de la relación intrínseca entre gatos y demonios que en el año 1227 el Papa Gregorio IX describe al diablo como un gato negro.

El punto álgido de esta barbarie llegará sin embargo en el s. XV cuando el Papa Inocencio VIII, uno de los grandes enaltecedores de la Inquisición, alentaba a sacrificar gatos en las fiestas populares. Con esta bula papal, llegaron las hogueras de gatos en las festividades, de esta forma, en Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra y Escocia, se generalizó esta macabra costumbre.

La persecución de los felinos, tuvo sin embargo una horrible consecuencia para los humanos. En el siglo XIV, barcos llegados a Nápoles procedentes de China e India, trajeron consigo la que sería la peor epidemia de la historia de la humanidad: la peste bubónica o peste negra. 

Las paupérrimas condiciones higiénicas de las ciudades y la propagación de las ratas en ausencia de los gatos, supusieron la muerte de unos 25 millones de personas en toda Europa. La plaga duró 200 años, durante  los que los ignorantes ciudadanos europeos insistieron en la matanza de quienes podían haber sido sus aliados frente a la pandemia: los gatos. 



Convencidos de que se trataba de un castigo divino, continuaron  luchando a su manera contra el paganismo y la brujería que los felinos representaban.

La época de las brujas pasó, devolviendo la armonía a las relaciones entre humanos y felinos, pero eso ya es otra historia.

Una vez finalizado el tiempo de la barbarie, la principal conclusión que podemos extraer de este período, es que la ignorancia es el peor de los males que acechan a la humanidad. 

Imágenes: Hoguera de la Santa Inquisición: