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15 de febrero de 2017

QUIERO SER CAZADOR

Hoy fui al albergue como otros tantos domingos pero con una ilusión añadida. Hoy por fin podría estrenar mi nueva licencia para manejar perros potencialmente pegajosos, perros a los que cariñosamente llamamos brutotes por su enorme fuerza pero que como la gran mayoría de los perros que residen allí son un saco de mimos.

Llegar y empezar a ver un montón de caras nuevas, de nuevos voluntarios, gente joven (otros menos jóvenes), con ganas de ayudar y piensas: "Hay futuro". También había un montón de voluntarios de más antigüedad. Gente que llegaba con intención de adoptar... vamos uno de esos días en los que sientes que las cosas pueden empezar a salir bien. Y yo chocho con mi licencia y un encargo que me habían hecho:

—"Haz fotos a la pitbull que está al lado de Colmillo y Furia, que no se deja, para actualizar su ficha en la web"

—"Esa blanca que tiene esa cara de asesino en serie??", dije entre risas. Y lo dije por sus ojos, uno marrón y otro azul y por la mal ganada fama que tienen estos animales, nada que ver con la realidad de Sía (ese es su nombre).

—"Es un amor con la gente, pero no dejes que se te suba"
 (Hay que educarles lo mejor posible para que puedan ser adoptados)


SIA

Pues en esas estábamos. Gente por aquí, perros por allá. Una de las trabajadoras hablando con un joven con una perrina con bozal y pasándole el lector del microchip. Lo normal, en un domingo normal.

SÍA

Al parecer el chico decía haberse encontrado a la perra y la quería entregar. Pero existe la prohibición de recoger animales en la puerta. Hay un protocolo cuando te encuentras un animal perdido. Llamas a la policía local y ellos dan aviso al lacero que la recoge. La perrina iba ataviada con un buen arnés, una correa gorda y un bozal. Bastante extraño para un animal que te acabas de encontrar. Además estaba con el rabo entre las patas mientras estuvo dentro del recinto, con la gente alrededor, miedosa... sin embargo fuera con el chico y una chica que les acompañaba la perrina levantaba su rabo moviéndolo felizmente. Esto último fue después de que la trabajadora le explicase cómo había que hacer las cosas.

Sabéis aquel dicho de: "Hoy es un gran día, seguro que viene alguien y lo jode". Pues es cierto. Dos de nuestros voluntarios más antiguos avisan de que acaban de dejar un perro atado a un árbol a 20 metros de la puerta del albergue, justo donde aparcamos los coches.

—¡¡¡¡ HIJOS DE PUTA!!!!

Fue mi primera palabra. Corrimos hacia allí y era la perrina con el bozal, otra vez con el rabo entre sus patas, temerosa. Tomo un par de fotos antes de hacer nada por ella y la trabajadora se acerca a tranquilizar a la pequeña, darle los primeros mimos y recogerla.

ASÍ ENCONTRAMOS A WENDY

Hay otro dicho que dice: "Si los HIJOS DE PUTA volasen no veríamos el sol". Pues yo quiero ser cazador para cazar HIJOS DE PUTA. Esa gente que es capaz de abandonar a un ser que confía plenamente en ti, que te da su cariño sin condición y que minutos antes movía el rabo contenta porque estaba con quien la hace sentir seguridad, no tienen corazón, ni conciencia. Hay cosas que soy incapaz de comprender ni quiero comprender. Mal asunto si lo comprendo algún día. Quizás ese día yo también me haya convertido en un HIJO DE PUTA.

Y después nos piden y expiden licencias para manejar animales potencialmente peligrosos. Pero si los únicos realmente peligrosos somos la puñetera raza humana. Hay licencias para tratar con HIJOS DE PUTA??? Y para cazarlos???? Qué coraje.

Lo dicho, un día que prometía ser un buen "día de perros" resultó ser bastante desagradable para todos los que estábamos allí. Los nuevos voluntarios experimentaron en su primer día lo duro que puede ser un domingo en el albergue, y los más antiguos, aunque más curados de espantos, seguimos sorprendiéndonos con estas acciones. Sólo espero que de alguna manera la ley caiga con todo su peso sobre esta gente.

Al final pude hacer las fotos a Sía y estrenar mi nueva licencia pero con un nudo en el estómago.

El único consuelo es saber que Wendy, que así le pusimos, estará en las mejores manos en las que pudo haber caído y que tendrá la oportunidad de encontrar una verdadera familia que de verdad le dé el amor que se merece.

"SOLO ESPERO SER TAN BUENA PERSONA COMO MI PERRA CREE QUE SOY"

Alfonso Hevia

P.D.: Con lo de HIJOS DE PUTA no quiero ofender en ningún momento a las personas que ejercen esa profesión. Sólo es "una frase" hecha.