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24 de diciembre de 2015

ANIMALES: VISIÓN Y SUPERVIVENCIA

La visión, un factor de supervivencia en el medio natural

Actualmente se sabe con certeza que no todos los animales tienen la capacidad de poder distinguir los colores; hay muchos que poseen una magnífica visión, pero todo lo ven en blanco y negro o en tonos de gris; hay otros que tan sólo distinguen el bulto de los objetos; otros más, únicamente pueden percibir los cambios de intensidad de la luz, y por último, los que son totalmente ciegos. Todos ellos, sin embargo, han logrado superar estas deficiencias durante su evolución, logrando adaptarse a las condiciones y cambios de su medio sin mayores dificultades. La mejor prueba de todo ello es que han logrado sobrevivir a través de millones de años, hasta nuestros días.

La visión de un animal responde a sus necesidades

En los animales podemos distinguir dos grupos claramente diferenciados, los que son presa y los predadores y su evolución ha tenido mucho que ver con la búsqueda de su propio alimento.

1. Las presas: tienen los ojos colocados a los lados de la cabeza, para evitar ser comidos mientras comen. 
La vaca, oveja, caballo, búfalo, gacela: tienen los ojos colocados a los lados de la cabeza.  La evolución en estas especias ha sido eficaz, al ser herbívoros y posibles presas de otros, la situación de los ojos en los lados les da una visión periférica muy amplia pudiendo vigilar, mientras pace, una mayor zona de peligro. La visión dicromática puede servir para tener una mejor visión nocturna y para detectar. Los animales de pastoreo poseen un sistema óptico muy sensible al movimiento y a los contrastes de luz y sombra. Son capaces de visualizar permanentemente el horizonte mientras pastorean, pero pueden tener dificultades para enfocar rápidamente la vista en objetos cercanos, debido a que sus músculos oculares son débiles. Esto explicaría por qué se sobresaltan cuando algo se mueve repentinamente en su entorno. El vacuno también tiene una fuerte tendencia a moverse desde las zonas de escasa iluminación hacia otras mejor iluminadas. No obstante, no se acercarán a una luz cegadora. 
Los caballos: investigaciones realizadas indican que tienen una banda horizontal de sensibilidad en la retina, en lugar de una FOVEA central, como los humanos. Esto les permite mantener bajo control visual su entorno mientras pastorean. 
Los herbívoros de color castaño, son capaces de confundirse con las tonalidades de las llanuras en las que pastan, lo que les resulta muy beneficioso porque sus enemigos, como los leones y otros carnívoros, sólo alcanzan a percibir matices de gris. Sin embargo este efecto, llamado mimetismo cromático, también hace que un cuerpo sólido aparezca en relieve sobre el fondo por efecto de las sombras .
Los bovinos: para evitar a los predadores, tiene un campo visual amplio y panorámico, que abarca los 360º. Su sentido de la visión tiene más importancia que el de la audición.
Antílopes, conejos y aves: tienen los ojos a los lados de la cabeza,  Según esta estrategia evolutiva, la visión no es tan tridimensional, pero el campo visual se agranda, permitiéndoles captar los más ligeros movimientos de peligro.
La perdiz americana: puede ver por completo un estadio de fútbol desde uno de los arcos, sin necesidad de mover para nada su cabeza. Esto es posible ya que sus ojos están colocados estratégicamente, en la parte más alta de su cabeza. 

2.  Los predadores: aprovechan el momento en que las presas comen, para la sorpresa y la emboscada que les van a proporcionar el alimento.  Tienen los ojos en el frente y miran en la misma dirección porque necesitan un buen cálculo de la distancia para el ataque. También estas especies ven colores pero solo en la gama dicromática.
Las aves rapaces: poseen la mejor agudeza visual conocida, varias veces superior a la humana, aunque sus ojos sean más pequeños que los nuestros. En condiciones ideales de visibilidad, un águila puede divisar a una liebre a más de 3 Km. de distancia, y se ha visto a algunos halcones arremeter directamente contra una paloma que se encontraba alejada a más de 8,5 Km. Félix Rodríguez de la Fuente, gran conocedor de las rapaces, y de los halcones en particular, afirmaba que, si no fuera por la curvatura de la Tierra, un halcón sacre podría ver una Hubara posada en el desierto a más de 10 Km. de distancia. En las aves de presa, los ojos están tan apretados en las órbitas que apenas pueden moverse y el ave tiene que girar la cabeza, a pesar de lo cual es capaz de distinguir con pleno detalle un ratoncillo que se mueve entre la hierba a cientos de metros por debajo.
Las rapaces nocturnas, en complicidad con la luna, las estrellas y el silencio de la noche, cazan conjuntamente con ayuda de la vista y del oído. Para mantener limpios los ojos, las rapaces, al igual que otras aves, disponen de una pantalla, la membrana nictitante, que sube y baja por delante de la córnea limpiándola y humedeciéndola, siendo  útil para proteger el ojo de las agresiones de las presas capturadas.
El búho real tiene un cuello tan flexible que dota a la cabeza de la capacidad para girar casi 270 grados. Esta ave posee una visión aguda, pero como su campo visual es reducido compensa el inconveniente con la flexibilidad del pescuezo. Esa desventaja obliga al animal a volver la cabeza o el cuerpo para observar lo que sucede a sus espaldas.
Las lechuzas y los búhos, por su parte, ven 10 veces mejor en las oscuridad que el hombre.
Los animales nocturnos, como el mono búho o mono de noche, disponen de unos ojos enormes para desenvolverse exitosamente en la oscuridad. 
Los lobos y otros cánidos, como los perros: como buenos cazadores nocturnos, cuentan con muy buena visión durante el amanecer y el anochecer, ya que poseen una gran cantidad de bastoncillos,  En estado salvaje, estos momentos del día son en los que más se movilizan para cazar, actividad conocida como ritmo crepuscular, característica en la mayoría de los mamíferos carnívoros. Están muy bien capacitados para detectar movimientos y calcular distancias, pueden ver en la oscuridad de 4 a 5 veces mejor que el ser humano. Una presa puede volverse invisible si permanece quieta, incluso si se encuentra a pocos metros, de hecho muchas utilizan este mecanismo antes de emprender la huida.
Los felinos: además de un excelente oído y olfato, disponen también de una visión muy aguda, que les facilita la búsqueda de los alimentos. Un lince puede ver un ratón a 75 m de distancia. 

Todas las estructuras que conforman al ojo, como órgano principal de la visión, contribuyen con el proceso de la visión. 
La visión varía según la especie animal: muchos poseen una magnífica visión; unos tan sólo distinguen un bulto; otros únicamente pueden percibir los cambios de intensidad de la luz y algunos son totalmente ciegos. 
El número de conos y bastones en la retina determina el tipo de visión en las diferentes especies. Se necesitan al menos dos tipos de conos para ver colores. 
La visión de un animal responde a sus necesidades; es un factor de supervivencia en el medio natural. 
La capacidad de distinguir colores reporta beneficios a los animales, en la alimentación, atractivo sexual, defensa y protección.

Extracto de la monografía La visión y los animales, publicada en www.monografias.com.

Autores:
DMV Sonia del Risco Garcés MSc   Profesora de Histología.
DMV Nelson Izquierdo Pérez   PhD   Profesor de Anatomía Patológica.
DMV Milagros Alonso de León  Profesora de Histología.

Departamento de Morfofisiología de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, Universidad de Camagüey, CUBA.